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El día 7 de abril de 1998, delegados de Argentina y Chile se reunieron para analizar y proponer estrategias de acción que incluya la perspectiva de Género en los programas de las Macro regiones Bi-Nacionales, entre los Programas Nacionales de Lucha contra la Desertificación de Argentina y Chile. En la 18 Decisión de la IV Reunión Regional de América latina y el Caribe sobre la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, celebrada en Antigua y Barbuda del 29 de Abril al 1 de Mayo de 1998 se aceptó " la incorporación explícita de la perspectiva de género en la Implementación de los Programas de Lucha contra la desertificación", está es iniciativa de los puntos focales de Argentina y Chile y de la Oficina Regional de la Organización No Gubernamental Internacional Earth Action Network . La cooperación entre Chile y Argentina constituye una larga historia que se remonta a los albores de la Independencia. Como se sabe, Chile y Argentina son países hermanados en su historia, pero aún más en sus etnias originarias y en muchos de sus ecosistemas. En este marco, la iniciativa de aplicar una estrategia de integración de la perspectiva de género en todos los niveles de aplicación de la CLD en forma conjunta en ambos países, dará mayor consistencia y vigor a este proceso, beneficiando en consecuencia a ambos países. La Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación exalta la importancia del rol de las mujeres en la lucha contra la desertificación, especialmente en las zonas rurales, así como la necesidad de incorporarlas a todos los niveles de los programas de acción. La necesidad de integrar la perspectiva de género ha sido manifestada también explícitamente por las propias mujeres potencialmente afectadas por la desertificación. La 1ra Asamblea latinoamericana de Mujeres del Campo, realizada en Brasilia el 3 de noviembre de 1997, afirma en las conclusiones de una de sus comisiones de trabajo: "las mujeres de los sectores rurales planteamos a los gobiernos que garanticen la equidad de género, igualmente, debe contemplarse en los procesos de alfabetización y educación". Una iniciativa de carácter binacional se justifica por varios conceptos. sin duda, entre los principales se pueden señalar, por una parte, el hecho de que el espacio geográfico comprendido por la macroregión corresponde, a su vez, a un mismo macroecosistema donde se da un comportamiento similar en los procesos de transformación ambiental, tanto de origen antrópico como de origen natura y, por otra parte, en el hecho de una población homogénea a ambos lados de la frontera con relaciones sociales, comerciales y de consanguinidad, con una gran movilidad transnacional. De este modo, urge desarrollar un "frente común", si así pudiere llamarse, de los agentes de cambio que operan en ambos países para así transmitir un mensaje más vigoroso a las comunidades que habitan el área, con mayores probabilidades de dar lugar a impactos más significativos. Por otra parte la iniciativa consiste en el afán de integración física y complementación económica que prevalece en los ámbitos gubernamental y no gubernamental de ambas naciones. Actividades El día 7 de abril de 1998, delegados de Argentina y Chile se reunieron para analizar y proponer estrategias de acción que incluya la perspectiva de Género en los programas de las Macro regiones Bi-Nacionales, entre los Programas Nacionales de Lucha contra la Desertificación de Argentina y Chile. En la 18 Decisión de la IV Reunión Regional de América latina y el Caribe sobre la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, celebrada en Antigua y Barbuda del 29 de Abril al 1 de Mayo de 1998 se aceptó "la incorporación explícita de la perspectiva de género en la Implementación de los Programas de Lucha contra la desertificación", está es iniciativa de los puntos focales de Argentina y Chile y de la Oficina Regional de la Organización No Gubernamental Internacional Earth Action Network . La cooperación entre Chile y Argentina constituye una larga historia que se remonta a los albores de la Independencia. Como se sabe, Chile y Argentina son países hermanados en su historia, pero aún más en sus etnias originarias y en muchos de sus ecosistemas. En este marco, la iniciativa de aplicar una estrategia de integración de la perspectiva de género en todos los niveles de aplicación de la CLD en forma conjunta en ambos países, dará mayor consistencia y vigor a este proceso, beneficiando en consecuencia a ambos países. La Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación exalta la importancia del rol de las mujeres en la lucha contra la desertificación, especialmente en las zonas rurales, así como la necesidad de incorporarlas a todos los niveles de los programas de acción. La necesidad de integrar la perspectiva de género ha sido manifestada también explícitamente por las propias mujeres potencialmente afectadas por la desertificación. La 1ra Asamblea latinoamericana de Mujeres del Campo, realizada en Brasilia el 3 de noviembre de 1997, afirma en las conclusiones de una de sus comisiones de trabajo: "las mujeres de los sectores rurales planteamos a los gobiernos que garanticen la equidad de género, igualmente, debe contemplarse en los procesos de alfabetización y educación". Una iniciativa de carácter binacional se justifica por varios conceptos. sin duda, entre los principales se pueden señalar, por una parte, el hecho de que el espacio geográfico comprendido por la macroregión corresponde, a su vez, a un mismo macroecosistema donde se da un comportamiento similar en los procesos de transformación ambiental, tanto de origen antrópico como de origen natura y, por otra parte, en el hecho de una población homogénea a ambos lados de la frontera con relaciones sociales, comerciales y de consanguinidad, con una gran movilidad transnacional. De este modo , urge desarrollar un "frente común", si así pudiere llamarse, de los agentes de cambio que operan en ambos países para así transmitir un mensaje más vigoroso a las comunidades que habitan el área, con mayores probabilidades de dar lugar a impactos más significativos. Por otra parte la iniciativa consiste en el afán de integración física y complementación económica que prevalece en los ámbitos gubernamental y no gubernamental de ambas naciones. Fase I Incorporación de la dimensión de género en las iniciativas derivadas de la convención. Sensibilización y capacitación de actores relevantes. identificación y preparación de perfiles de proyecto orientados por la perspectiva de género y la reivindicación de la mujer y la familia. Evaluación de la primera y formulación de la segunda fase del proyecto.
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